Estas movilizaciones sociales nos demuestran varias cosas. Por una parte, el fracaso persistente del neoliberalismo como promesa de desarrollo, ya que su historial es solo sobre crecimiento concentrado en ultra minorías oligárquicas, desplegadas esencialmente en una economía rentista, y que en momentos de crisis o de expansión de su riqueza traspasan los costos a una inmensa mayoría popular.