La teoría de que la actividad solar está vinculada al aumento de las temperaturas globales queda en tela de juicio después de que científicos corrigieran un viejo error en sus cálculos. Hasta ahora, el consenso general establecía que la actividad solar -en las manchas solares específicas- y las temperaturas han mantenido una tendencia al alza desde los duros inviernos del siglo XVII, cuando se pensaba que las manchas estaban en un periodo de bajo calibre.
El IPCC, integrado por expertos en calentamiento global, ha advertido de que "si no se realizan esfuerzos adicionales a los ya desplegados, se experimentarán aumentos en la temperatura media global en superficie en 2100 de 3,7 a 4,8 grados".
El Gobierno de Tuvalu, el cuarto país más pequeño del mundo, ha solicitado ayuda a la Unión Europea para evitar que esa nación desaparezca como consecuencia del calentamiento global.
El poeta, filósofo y doctor en ciencias políticas español Jorge Riechmann, sostiene que "estamos consumiendo el planeta como si no hubiera un mañana". A su juicio, hacen falta transformaciones estructurales profundas, "casi revolucionarias".
A finales de este año puede firmarse en París un nuevo acuerdo climático mucho más ambicioso que el Protocolo de Kioto, dijo el representante especial del presidente de Francia sobre el cambio climático, Nicolas Hulot.
Que los fenómenos meteorológicos, como las olas de calor, la nieve o la lluvia, se hayan intensificado en los últimos años no es casualidad, si no una consecuencia directa del aumento de la temperatura del planeta que el ser humano está provocando.