Reducir el consumo de azúcar a nivel global ayudaría a cumplir con los objetivos climáticos y de sustentabilidad, además de mejorar significativamente la salud de las personas.
Lo más eficiente que existe hasta ahora, en términos energéticos y ambientales, es la utilización de la caña de azúcar para la obtención de este biocombustible, proceso que ha sido probado en al menos 66 países