La perspectiva para asumir el debate político-comunicacional, debe partir por reconocer el campo comunicacional o de los medios de comunicación como ámbito de construcción y conquista de autonomía política. Ello obliga a mirar la cuestión desde una doble perspectiva: de un lado, observar anteriores esfuerzos de articulación “por abajo” y rescatar sus respectivos aprendizajes para el presente. Del otro, entender a cabalidad la configuración de la actual situación de dominación, como estructura y como proceso.