No estamos conmemorando 77 años de una tragedia terminada. Estamos denunciando 77 años de continuidad colonial, limpieza étnica y apartheid. Y reafirmando un principio que ni la fuerza militar ni la propaganda pueden borrar: Palestina tiene derecho a existir. Y su pueblo, a regresar.
El tradicional desfile del 9 de mayo en Moscú, así como en toda Rusia, está dedicado a honrar las grandes hazañas del pueblo soviético que luchó contra el nazismo, pero también es un punto de referencia de no ceder frente a las amenazas de ese Occidente negacionista y plagado de conductas destinadas a cercenar la historia e imponer una narrativa contra los pueblos.
La particular irrupción del pueblo huti-yemení en un conflicto de esta magnitud sobre un contexto regional altamente tensionado, trae a la discusión varios aspectos que ya han sido tratados en debates intelectuales.
El pánico moral es una situación en la que una persona teme adherirse a sus propias convicciones morales porque ello exigiría un cierto valor que podría tener consecuencias.
No podemos aceptar que Donald Trump, cual bestia desbocada, sustituya la diplomacia, los acuerdos y el respeto a los organismos de los cuales se ha dotado esta humanidad.
La Vía Dolorosa ha dejado de ser solo un sendero espiritual: la recorren en espíritu cada día, bajo un régimen que restringe su movilidad, silencia sus oraciones y les niega el acceso a sus lugares más sagrados.
Sin que tenga que terminarse en masacres, detenciones o juicios burgueses, la indiferencia ante las infiltraciones permite que la policía acceda a mucha información que será utilizada contra el pueblo con mentiras, manipulaciones y promesas que nunca se cumplirán y siempre causarán desconcierto y desánimo.
Para los pueblos del mundo, el Día Mundial de Al-Quds es un llamado, una alerta, un mensaje. Es perseguir los objetivos de justicia social, de justicia universal y, sobre todo, recuperar los derechos del pueblo palestino.
Crímenes de un ente ("Israel") que no tiene historia, sino que un prontuario criminal, que vuelve a asesinar y hoy con más énfasis de aniquilar al futuro de Palestina, sus niños.
Por ahora Turquía ha postergado su confrontación con Israel, porque todavía le es funcional su actuación contra los grupos pro iraníes, pero es indudable que en el horizonte sus objetivos estratégicos son confrontacionales.