La saña y violencia extrema que caracterizan muchos de los asesinatos, son propias de la mafia. El mensaje es más que claro: si un periodista o líder social se encarga de visibilizar un tema que resulta incómodo para un sector político, económico o grupo criminal, será sometido a amenazas, hostigamiento, agresiones psicológicas y físicas, e incluso podría perder su vida.