A pesar de una significativa disminución en sus ganancias trimestrales debido a la baja en los precios del crudo, la petrolera Shell optó por recompensar a sus inversores con sustanciosos dividendos y anunció una reducción en sus objetivos de sostenibilidad, priorizando la inversión en hidrocarburos. Esta decisión se da en un contexto de incertidumbre económica global y sigue una tendencia similar observada en otras grandes compañías del sector.