El modo de darse de la palestinización de los pueblos es incipiente pero también irrefrenable. Al igual que el genocidio en Gaza, contiene componentes inéditos a nivel histórico: por primera vez se trata de los atisbos de una revuelta a escala planetaria. La resistencia, por ende, no es sinónimo de mera sobrevivencia contra las opresiones, sino una forma-de-vida en sí misma: la esperanza en lo porvenir que empieza a comulgar con la imaginación y la dignidad.