Para el académico Manuel Bravo, la solución más clara y concreta es sacar el asentamiento humano de la proximidad del complejo industrial. A su juicio, no se ha considerado la contaminación que ya se ha descargado en el medio durante todos estos años, y que gran parte está acumulada en los suelos y en los sectores aledaños donde vive población, que ha quedado así expuesta a metales pesados tóxicos y gases.