En Chile, por ejemplo, mientras este formidable líder fallece, el centroizquierdismo convoca a una elección primaria que le costará al Estado 27 mil millones de pesos. Una consulta que, por supuesto, debieran cubrir los partidos políticos involucrados y no el presupuesto de una nación que mayoritariamente no simpatiza con las posiciones de este sector y, menos todavía, milita en sus colectividades.