El poder absoluto del sector privado guía la vida económica y dicta los rumbos que ha de seguir la política. Basta recordar cómo la Sofofa denunció al gobierno públicamente a través de los diarios por "no respetar el Estado de derecho" en la Araucanía, una acusación que no es otra cosa que la toma de partido por las forestales y terratenientes y la persecución del pueblo mapuche. El mes pasado, el empresariado hizo lo mismo, pero contra la campaña de etiquetado de los alimentos procesados que tienen en jaque la salud de la población.