Cada vez es más evidente que las negociaciones sobre el acuerdo internacional sobre el comercio de servicios (TISA, por sus siglas en inglés) son un intento de presionar a los países en vías de desarrollo para permitir una mayor liberalización de los sectores de interés de EE.UU. y otros socios sin que Washington tenga que pagar ningún precio por ello y al margen de la OMC, sostiene el experto Chakravarthi Raghavan.