Las tres fórmulas detectadas por el SII comprenden la remesa de utilidades encubiertas, mediante la cesión de un crédito de una empresa relacionada en el extranjero; el depósito de una empresa multinacional en un banco extranjero, el cual, a su vez, efectúa un préstamo a una filial chilena del mismo grupo de la multinacional; y, un préstamo otorgado por una sociedad anónima abierta a un accionista domiciliado en el extranjero.