la pasión de Herman por el jazz lo llevó al Greenwich Village de Nueva York, donde estableció un estudio y fotografiaba los clubes de Broadway, de la calle 52 y de Harlem. Con la cámara como su entrada gratis, fotografió y desarrolló amistades con algunos de los grandes de la historia del jazz como Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Billie Holiday, Duke Ellington y muchos otros.