Cada imagen semeja una escena de teatro que contemplamos por encima de los hombros del artista, mientras los visitantes ofician de actores. Una visión poética cuyo sentido del humor se une a la ternura para revelarnos tanto la apropiación de los espacios del museo por el público, como las relaciones, a veces insólitas, que se establecen entre algunos visitantes y ciertas obras de arte.