“Lo que se ha producido, es el rapto, el secuestro, la rapiña de la palabra democracia, para adaptarla a sus propios designios e intereses”, afirma el autor de este artículo. La condena contra Venezuela elevada durante las últimas semanas por los países latinoamericanos que hacen ronda en torno a la OEA, cuyo gobierno ha sido acusado de dictadura, muta al concepto de democracia en un sistema político moldeable y ajustable a los intereses de los poderes locales aprobados por Washington.