Este encuentro es un foro alternativo a la cumbre oficial al que asisten fuerzas progresistas integradas por sindicalistas, movimientos campesinos, indígenas y defensores de los derechos humanos. Allí se criticó a Estados Unidos por no invitar a Cuba, Nicaragua y Venezuela y se felicitó la actitud del presidente de México al no asistir a la Cumbre de las Américas en protesta a estas exclusiones.