En todo este escenario, donde existiese una supuesta estrecha relación entre los niveles de criminalidad actual con el aumento explosivo de la migración durante los últimos años, a la luz de los datos no pareciera ser tal.
En síntesis, a casi cinco años de la revuelta, las condiciones socio-políticas y económicas que la motivaron siguen relativamente idénticas, aunque gestionadas por un gobierno de signo político contrario al del entonces presidente Piñera.
Los economistas ortodoxos siguen afirmando que las principales economías han logrado un "aterrizaje suave" y que las cosas están ahora en equilibrio. Pero una encuesta reciente encontró que el 56% de los estadounidenses pensaba que Estados Unidos estaba en recesión y el 72% pensaba que la inflación estaba aumentando.
Estos futbolistas entendieron, tal como sus antecesores del 68´, que tal como reza un rayado en una pared parisina: “la izquierda no es perfecta, pero la izquierda no es fascista”.
Macron creyó que iba a ganar fácilmente y disolvió la Asamblea Nacional, pero se equivocó por arrogante y vanidoso, y su partido quedó en tercer lugar. Ahora es posible que se tenga que aguantar al joven Bardella como primer ministro.
El presidente Macron disolvió la Asamblea Nacional francesa y convocó a nuevas elecciones en un cortísimo plazo: primera vuelta el 30 de junio y segunda vuelta el 7 de julio.
Calificar de «conflicto interimperialista» a la guerra defensiva rusa contra la OTAN en Ucrania, sin conectarla con la resistencia palestina y con el resto de guerras que azotan al mundo, es muestra de ignorancia supina, como mínimo.
Mientras el marxismo más internacionalista y libertario siempre tendió puentes hacia el anarquismo, ha sido el marxismo autoritario el que se ha prestado para coqueteos o confusiones con el nacionalismo y el fascismo.