Estos pocos ejemplos desnudan la decadencia de esta élite europea, totalmente subordinada al interés geopolítico de Estados Unidos, a la fórmula del mundo basado en las reglas que el líder unilateral ha impuesto y que termina por destruir el patrimonio valioso de la democracia liberal -emergida en el siglo XVIII- al calor de un pensamiento filosófico que surgió como alternativa al autoritarismo monárquico.