La principal promesa de campaña de Kast, basada en la expulsión masiva de migrantes, enfrenta serias dificultades diplomáticas que ponen en duda su viabilidad, a lo que se suma que cada deportación puede costar hasta $3 millones y el presupuesto disponible no alcanza para enfrentar la magnitud del problema: se necesitan $18 mil millones para ejecutar las 6 mil expulsiones de ciudadanos venezolanos