Los tres países productores de litio en América latina siguen modelos diferentes de explotación. Si Bolivia aseguró la propiedad estatal en la gestión de los recursos, promoviendo la vinculación con empresas extranjeras a cambio de transferencia tecnológica y productiva, en Argentina hay laxitud en la entrega de concesiones sin grandes exigencias a cambio. En Chile, en tanto, se apuesta a la entrega del litio a la Unión Europa, ya sea a través de su venta directa o la entrega de nuevos salares para su explotación.