La deflagración se produjo en las plantas superiores de una residencia sacerdotal por una fuga de gas mientras un feligrés –electricista de profesión, también fallecido en la explosión– trabajaba en la caldera del edificio para tratar de repararla
"Valoramos ese estado, es una de las opciones que manejamos como medio y manera de controlar esta situación", declaró José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid.