Las políticas de contenido local (PCL) con enfoque regional implementadas en Chile son escasas, y han sido promovidas tanto por empresas privadas, como por el estado en un contexto de neoliberalismo extremo, donde la estrategia de desarrollo ha estado vinculada principalmente con el crecimiento económico o aumento sostenido de la producción. Asimismo, el país muestra un marcado centralismo, donde la capital Santiago concentra gran parte del poder político y económico del país.