Las isapres obtuvieron el año pasado ingentes ganancias, las que en algunos casos ha sido varias veces a las marcadas el 2015. Un negocio de esta magnitud y expansión, que vale recordar se basa en la salud de la población, sólo puede hallarse en los casinos de apuestas o el narcotráfico, es subsidiado por recursos del Estado. El sistema isapre chileno es una expresión más de un modelo neoliberal que engorda empresas a costa de la ciudadanía. Ejemplos como éste, abundan e indignan.