La nación norteamericana está pagando las consecuencias de haber corrido el riesgo de aumentar indiscriminadamente su producción, en especial a través de los proyectos de fracturación hidráulica o fracking
El coronavirus está provocando la primera caída en la demanda de crudo desde 2009, mientras la guerra de precios entre Arabia Saudí, Rusia y el fracking de Estados Unidos está inundando el mercado petrolero.