"Esta ley no solo afecta a los niños y niñas, sino también a sus familias, al establecer un sistema de cuidadoras sin la formación adecuada, lo cual mercantiliza y privatiza un servicio esencial. Volveríamos a la época de las guarderías en la que cualquier persona sin preparación podría asumir ese rol", planteó Vielka Araya, presidenta regional de AJUNJI Valparaíso.