El imperialismo yanqui está disciplinando jerárquicamente a las burguesías europeas y de otros continentes que dependen de su poder militar-financiero, para enfrentarlas a los nuevos poderes que un poco genéricamente ahora podemos definir como la multipolaridad guiada por la creciente alianza entre Rusia y China.
A diferencia del régimen de Zelenski, afirma, Moscú no está atacando civiles, sino que sus agresiones están focalizadas en la infraestructura militar y gubernamental de Ucrania.
El imperialismo custodia la explotación de los trabajadores y el sometimiento de la periferia, con mecanismos adoptados a las transformaciones del capitalismo. Ese amoldamiento no se ha consumado en la actualidad. El liderazgo norteamericano está socavado por el deterioro económico y los fracasos bélicos. Carece además de la plasticidad que tuvo su antecesor británico para traspasar el mando.
Los laboratorios biológicos de Estados Unidos, repartidos por el mundo, representan una amenaza para la humanidad, pues lo que allí se desarrolla puede generar una hecatombe contra la vida en nuestro planeta.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, instó a la comunidad internacional a prestar total atención a las declaraciones de Zelensky y aseguró que esto es un "llamamiento a iniciar una guerra mundial de consecuencias imprevisibles y monstruosas".