Jhon Jairo, el indígena que protege a monos huérfanos en el Amazonas

Jhon Jairo Vasquez es un líder indígena de la comunidad Mocagua, asentada en los márgenes del río Amazonas

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Jhon Jairo Vasquez es un líder indígena de la comunidad Mocagua, asentada en los márgenes del río Amazonas. Vive en el extremo sur de la selva colombiana y anda en constante movimiento, siempre con un morral sobre sus hombros. Es famoso porque se le conoce como “el padre de los monos huérfanos por la cacería”.

Un reportaje de la agencia AFP tuvo acceso a este héroe sin capa. Al momento de entrevistarlo, llevaba en su morral a Maruja, una hembra Lagothrix lagotricha o mono churuco. Esta especie, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, está en situación “vulnerable”, el paso previo a su clasificación como especie en peligro de extinción.

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Maruja tiene pelambre gris, cráneo redondo, cola prensil y unos ojos grandes y asustadizos. Su edad es de apenas tres meses y lleva dos en la vida de Jhon Jairo. “Una familia indígena se había comido a la mamá”, comentó el indígena.

El colombiano tiene 38 años y es el alma de Maikuchiga, un albergue de madera rodeado de selva que ayudó a crear hace 14 años. Allí logra “rehabilitar” y reintroducir al bosque a los monos huérfanos que reciben.

La agencia AFP describe que en este punto de la Amazonía se fusionan Colombia, Perú y Brasil. Es una frontera verde y porosa donde se encuentra la aldea Mocagua (escopeta en lengua tikuna) y Maikuchiga (historia de micos).

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La caza de monos

Jhon Jairo explica que -incluso- ante la amenaza de cazadores indígenas, “la mamá nunca entregará a su bebé. Tienen que cazarla y al instante la cría cae pegada a la mamá. A veces, algunos perdigones o disparos alcanzan a fracturar o matar (al hijo)”.

Asimismo, agrega que los monos asesinados son preparados en fogones. En cambio, los pequeños que sobreviven son vendidos como mascotas o exhibidos a los turistas en las comunidades fronteriza.

Desde 2006, reseña AFP, Jhon Jairo decidió tratar de convencer a las comunidades indígenas del daño de la “cacería excesiva”. Es una práctica que satisface apetitos, rituales y el mercado ilegal de fauna silvestre.

Aunque la mayoría estuvo renuente al principio, hoy una buena parte son cazadores “rehabilitados” que se convirtieron en guías ambientales y protegen su fauna.

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A pesar de todo, a Maikuchiga siguen llegando monos huérfanos y maltrechos de otros puntos del Amazonas. En los últimos años, el líder indígena contabiliza “unos 800 monos rehabilitados”. Él mismo se ocupa de Maruja y cinco primates más:

Todos los días desde muy temprano, Jhon Jairo se interna en el bosque con Maruja en su morral. Mientras camina lanza chillidos para atraer a los demás monos que cuida. En el segundo piso del albergue, prepara el desayuno para ellos: agua caliente con avena, leche en polvo y vitamina. Como todo un padre mono.

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