La columna de Elisa Loncón, destaca que el 5 de octubre enlaza el plebiscito de 1988 y la Ley Indígena de 1993. El primero fue una gesta democrática que recuperó la libertad. La segunda fue un paso legal pionero frente a injusticias históricas con los pueblos originarios. Hoy, estos avances se ven amenazados por la ultraderecha, cuyo modelo represivo y anti-derechos pone en riesgo la democracia y sus conquistas.