Según la ONG, debido al tratamiento que tenían los peces escapados, en este momento hay en el seno de Reloncaví casi dos toneladas de antibióticos dando vuelta. "Lo más grave es que apenas se ha recuperado el 5,5% del total. La cifra es un verdadero fracaso y demuestra la incapacidad que ha tenido la empresa para intentar reparar el enorme daño medioambiental que ha generado”, señala Estefanía González, coordinadora de océanos de Greenpeace.