Cobros excesivos, inexistencia de garantías y precariedad en la habitabilidad son las principales características del modelo de arriendo irregular establecido en nuestro país con la llegada masiva de extranjeros. Una indignante realidad frente a la que la misma ONU se ha pronunciado, planteando que “sólo cuando la vivienda se considere como un derecho humano, y no como una mercancía, la gente más vulnerable de Chile podrá disfrutar de una vivienda adecuada”.