Tras un año marcado por movilizaciones y negociaciones con el Mineduc que lo situaron en decenas de portadas, el líder del Magisterio hace un balance positivo a la gestión y los logros del Colegio que preside por tercera vez. De bigote oscuro y militancia comunista, Gajardo se declara conforme, sin miedo a sus opositores y confía en que se devuelva el estatus a los maestros para que recuperen el lugar que alguna vez tuvieron en la sociedad, sobre todo para que la pedagogía sea ejercida con libertad.