Es sabido que nuestro país está alineado con Ucrania y si bien es remota la posibilidad de que nos llegue un misil nuclear por este motivo, sí hemos perdido la posibilidad de ser parte de la solución del conflicto impulsando, junto a otros países latinoamericanos, una política de neutralidad activa que permitiera facilitar un clima de diálogo y de negociación.