Como dice la ONU, el planeta ha entrado en un “territorio desconocido” para la ciencia. De hecho, en la última semana de julio de 2024, la humanidad experimentó los días más calurosos de los últimos 100 mil años.
A partir de ahora tendremos que afrontar una etapa fundamentalmente centrada en el cambio social, lo que implicará establecer nuevas formas de vida que estarán enfocadas en reducir y eliminar aquellas actividades o mercancías que no respetan los límites de la naturaleza.
Me pregunto si ya estamos viviendo el fin de nuestra civilización industrial, de una civilización que no supo conciliar el desafío del crecimiento económico con los límites de la naturaleza. Ya hemos vivido situaciones similares a lo largo de la historia. Existen muchos ejemplos de civilizaciones que no supieron adecuarse y que desaparecieron.
Nos acercamos a una situación que requerirá que la ciudadanía cuestione los resultados de las COP y el proceso mismo, dejando como árbitros únicos los incrementos reales de la temperatura.
"En mi opinión, lo mejor que puede hacer la ONU es postergar el evento y convocar a una conferencia extraordinaria sobre el clima que permita revisar los Acuerdos de París, los que a esta altura se han transformado en irrealizables".
¿Lograremos salvar a la humanidad de su extinción y construir una nueva civilización reconciliada con la naturaleza, una que respete sus límites y mejore las condiciones de vida?
La élite económica, política, mediática y cultural que nos gobierna, ya sea de izquierda, centro o derecha, no reconoce la crisis climática. A lo sumo, como dice la película, lo único que aconsejan es no mirar para arriba (Don’t Look Up).