La ex gendarme Sandra Blanco Olivares murió de un disparo al tórax en marzo de 1995, luego de ser encontrada herida en su domicilio en Talca. La autopsia caratuló el caso como un suicidio, sin embargo, de acuerdo a la indagación judicial, no hubo claridad sobre lo ocurrido. En primera instancia, la institución negó la existencia de la funcionaria y, después de admitirla, informó que los documentos del hecho se habían quemado en un incendio.