Bolsonaro extiende la polémica militarización de la Amazonía brasileña

Jair Bolsonaro tiene a los brasileños acostumbrados con su doble retórica y doble moral

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Jair Bolsonaro tiene a los brasileños acostumbrados con su doble retórica y doble moral. En el tema ambiental, durante se gestión se agudiza cada día la grave situación de la Amazonía. La tala, deforestación, incendios, minería y explotación agrícola son el pan nuestro de cada día en el llamado pulmón vegetal del mundo.

Mientras Bolsonaro niega su responsabilidad en la destrucción de los bosques, este jueves firmó un polémico decreto. El presidente decidió prorrogar hasta el 30 de abril de 2021 la “autorización para que miembros de las Fuerzas Armadas participen en operaciones de combate a crímenes ambientales en la Amazonía”.

La agencia EFE reseñó que las operaciones militares -Ejército, Marina y Fuerza Aérea- en la Amazonía comenzaron en mayo pasado. Así, el mandatario pretendió callar críticas sobre su indiferencia ante la devastación de los bosques y por su marcado discurso antiambientalista.

El decreto permite a los militares apoyar operaciones de combate a los crímenes e incidentes ambientales en áreas fronterizas. También en reservas ambientales e indígenas y otras áreas vulnerables en la Amazonía.

Estas “operaciones militares de prevención y represión a los delitos ambientales”, así como las “tareas de combate a los incendios forestales”, son coordinadas por los ministerios de Medio Ambiente, Defensa y Justicia. Presuntamente, se dan por petición oficial de los gobernadores de los estados amazónicos.

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El doble discurso sobre la Amazonía

Días atrás, el vicepresidente brasileño, el general retirado Hamilton Mourao, respaldó la extensión del mandato. “Necesitamos mantener las operaciones militares porque queremos entrar en un círculo virtuoso en la caída de la deforestación. Nuestro compromiso es reducir las tasas de deforestación”, afirmó.

El problema es que, a seis meses de haberse militarizado la Amazonía, la devastación pica y se extiende. En Brasil, los crímenes ambientales, los índices de deforestación y los incendios forestales se dispararon desde la llegada de Bolsonaro al poder, en enero de 2019, recordó la agencia EFE.

Por ejemplo, en 2019 la deforestación y los incendios en el Amazonas brasileño crecieron 85 % y 30 %, respectivamente. Esos datos pertenecen al estatal Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE).

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Este año, el número de incendios aumentó 4,6 % entre enero y octubre, en comparación al mismo periodo de 2019. Incluso, en 2010 ya se superaron los 89.176 focos de fuego registrados en todo el año pasado.

En tanto, las alertas de deforestación entre enero y septiembre de este año abarcaron 7.063 kilómetros cuadrados de selva. Esto, aunque supone un descenso de 10,25 % frente a los primeros nueve meses de 2019, constituye niveles alarmantes.

Las organizaciones medioambientales y algunos gobiernos europeos han atribuido la creciente devastación de la Amazonía a la retórica antiambientalista de Bolsonaro. El ultraderechista defiende la explotación de las riquezas naturales del ecosistema y es contrario a delimitar nuevas reservas indígenas.

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