Guerra comercial entre China y EE. UU. amenaza supervivencia de la Amazonía

Un nuevo estudio publicado en la revista Nature advierte que la guerra comercial por la soya entre Estados Unidos y China podría obligar a Brasil y Paraguay a destruir 13 millones de hectáreas de selva tropical de la Amazonía, para poder aumentar la superficie de cultivo.

En 2018, las sanciones arancelarias entre ambas naciones afectaron sectores comerciales estratégicos, especialmente por el aumento de impuestos, entre ellos el mercado de la soya norteamericana. Por eso, Pekín podría sustituir sus importaciones de soya con productos brasileños, lo cual necesitaría que el país sudamericano aumente la cantidad de sembradíos.

“Prevemos que podría producirse un aumento de la deforestación tropical como resultado de la nueva demanda que se impone a otros proveedores importantes de China, para proporcionar hasta 37,6 millones de toneladas de la cosecha (cantidad que China importó de EE. UU. en 2016). Ya, dos décadas de crecimiento en el mercado global de la soja han llevado a la deforestación a gran escala en la selva amazónica”, dicen los autores del estudio.

A partir de 2016, Brasil suministró casi la mitad de las importaciones de granos de soya de China, y cuenta con la infraestructura y la superficie para aumentar rápidamente la producción. Los investigadores estiman que el área dedicada a la producción de soya en Brasil podría aumentar hasta en un 39 %, a 13 millones de hectáreas, extrapolando los datos más recientes (2016) de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Escenarios de la soya

China probablemente querrá reducir su dependencia de Estados Unidos, incluso si el presidente Donald Trump decide abolir los aranceles sobre sus importaciones. Incluso, en los escenarios más optimistas, millones de hectáreas más de la selva amazónica están amenazados. De hecho, la expansión de la producción del frijol de soya en áreas distintas de la Amazonía, como en la sabana tropical del Cerrado de Brasil, conducirá a una mayor pérdida de bosques tropicales, por ejemplo, a través del desplazamiento de pastizales”, escriben los autores.

Las barreras reglamentarias a la deforestación ya están bajo presión y el fuerte lobby agrícola «ruralista» en Brasil ha impulsado un debilitamiento de las protecciones, apunta el diario británico The Guardian.

El Gobierno de Jair Bolsonaro ha diluido aún más los poderes de la agencia ambiental y ha impulsado la expansión de los intereses agrícolas. El aumento de los precios de la soja también ha enviado una señal a los agricultores para que cobren dinero al expandir sus tierras de cultivo.

La investigación proyecta que las tasas actuales de deforestación tropical liberarán entre 87 y 130 gigatoneladas de carbono para 2100, y que la conversión de la tierra en general libere más carbono en los trópicos que en cualquier otro bioma de este siglo.

De igual manera, el estudio espera que «las extinciones de especies en los bosques tropicales aumenten hasta la década de 2050, y hasta 19 de cada 20 especies perdidas son desconocidas para la ciencia”.

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