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El gigante suramericano es el mayor importador de plaguicidas

¡Récord en pesticidas! Bolsonaro está inundando de veneno a Brasil

Entre enero y julio se han registrado más de 290 nuevos pesticidas, de los cuales el 31 % ha sido vetado por la Unión Europea, debido a su elevada toxicidad y riesgos para la salud y el ambiente


Desde que Jair Bolsonaro asumió la presidencia de Brasil en enero pasado, el ultraderechista se ha convertido en el enemigo número uno del medio ambiente.

Los terribles incendios que han acabado con miles de hectáreas en la Amazonia ha puesto en evidencia que el mandatario tiene el menor interés en preservar la naturaleza y que sus políticas están orientadas a beneficiar a los grandes empresarios de la agroindustria que apoyaron su camino al Palacio de Planalto.

Durante su administración, Brasil ha aprobado un número récord de nuevos agroquímicos para que ingresen al mercado. Entre enero y julio se han registrado más de 290 productos nuevos, una cifra que triplica la cantidad de pesticidas aprobados en el mismo período durante años anteriores.

De hecho, las autoridades brasileñas aprobaron en la década anterior a 2015 una media de 136 nuevos plaguicidas por año

Por si fuera poco, el Ministerio de Agricultura está listo para evaluar otros 530 productos más, por lo que el gigante suramericano se perfila como un paraíso para los pesticidas.

Bolsonaro ha aprobado un número récord de nuevos agroquímicos para que ingresen al mercado. Foto: Mongabay.

Las acciones del gobierno sin duda benefician a las empresas transnacionales productoras de agroquímicos, y una muestra es que más del 65 % de los nuevos productos registrados son fabricados por compañías extranjeras.

En declaraciones al diario The New York Times, Victor Pelaez, profesor de la Universidad Federal de Paraná, afirmó que Brasil ya es el mayor importador de plaguicidas del mundo.

Asimismo, figura desde hace años como uno de los principales consumidores. En el último estudio global realizado por la FAO en 2013, se le considera como el mayor consumidor mundial de pesticidas en términos absolutos y se ubica séptimo en comparación con la superficie cultivada.

Con un sector agrícola que se apoya en el monocultivo para la exportación, los plaguicidas resultan imprescindibles para la nación suramericana

Según la FAO Brasil es el mayor consumidor mundial de pesticidas. Foto Kaos en la red.

La administración del llamado “Trump del Trópico” ofrece oportunidades a las empresas productoras de plaguicidas. Por un lado, Brasil es el tercer mayor exportador mundial de productos agrícolas, y por el otro, los costos de los permisos para vender pesticidas son bajos en comparación con otros países.

Según Pelaez, en 2015 el costo de registro se ubicó en dólares por producto. Mientras que en Estados Unidos una compañía tendría que cancelar 630.000 dólares para colocar su plaguicida en las tiendas.

El 43 % de los plaguicidas autorizados por la administración de Bolsonaro son “altamente o extremadamente tóxicos”. Foto Mongabay.

Productos peligrosos

Mientras varios países están prohibiendo y vetando a los agroquímicos  por sus efectos en el ambiente, Brasil les abre las puertas de su mercado.

Según Greenpace, de los 290 plaguicidas aprobados, el 31 % de ellos ha sido vetado por la Unión Europea, debido a su elevada toxicidad y riesgos para la salud y el ambiente.

Asimismo, denunció que el 43 % de los plaguicidas autorizados desde que asumió el presidente Jair Bolsonaro son “altamente o extremadamente tóxicos”.

En esta lista se destacan algunos como el 2,4-D, compuesto orgánico que es uno de los componentes del agente naranja, utilizado por Estados Unidos en la guerra contra Vietnam, y que se emplea como herbicida.

El sulfoxaflor, por su parte, es un producto patentado por Dow Agrosciences que se estrena en el mercado brasileño. Fue suspendido en 2015 en EE. UU. tras una demanda de organizaciones de apicultores que alegaron que no se conocía lo suficiente acerca de lo que les hacía a las abejas, y ha sido señalado por su efecto negativo en la reproducción de los insectos polinizadores.

En la actualidad el mercado brasileño cuenta con seis productos a base de sulfoxaflor que se emplean para fumigar cultivos de algodón, cítricos, frijoles, melón, sandía, soja, tomate y trigo, con algunas restricciones.

El insecticidafipronil que fue prohibido en Francia está disponible en el mercado brasileño. Foto web.

Otros productos aprobados tienen como base el fipronil, un insecticida que actúa sobre las células nerviosas de los insectos.

Este componente fue prohibido en Francia desde 2004,  por afectar a las poblaciones de abejas.

Aunque está clasificado como moderadamente tóxico y muy peligroso para el medio ambiente, fue legalizado en Brasil y está indicado para cultivos de algodón, arroz, cebada, frijoles, maíz, pastos, soja y trigo.

La nación suramericana cuenta con nuevos productos elaborados a base de diquat, un herbicida cuyo registro fue revocado en la Unión Europea a finales de 2018 , debido al alto riesgo para los trabajadores y los residentes de áreas cercanas a la aplicación del producto.

“El Gobierno dice que acelera el ritmo de aprobación de agrotóxicos porque necesita nuevos productos que sean menos nocivos para la salud humana, pero eso no es verdad, muchos son productos prohibidos en la UE desde hace 20 años, como el acefato, o el clorotalonil, aprobado recientemente”,  declaró a Sputnik el portavoz de la campaña de Agricultura y Alimentación de Greenpeace, Iran Magno.

En Brasil los pesticidas acaban con la vida de 500 millones de abejas. Foto: Web.

500 millones de abejas muertas

Durante los últimos tres meses se ha registrado en Brasil la muerte de 500 millones de abejas. Solo en el estado Rio Grande do Sul se encontraron 400 millones muertas.

“Tan pronto como las abejas sanas comenzaron a limpiar las abejas moribundas de las colmenas, se contaminaron, comenzaron a morir en masa”, explicó al Bloomberg  Aldo Machado, vicepresidente de la asociación de apicultura de ese estado.

Mientras que el presidente de la asociación de apicultores de la ciudad de Cruz, Salvador Gonçalves, relató que “aparecieron venenos muy fuertes. Los fumigan en la mañana y en la tarde comienzan a aparecer abejas muertas”.

A pesar de que en un principio se desconocían las causas de este fenómeno, las pruebas de laboratorio revelaron que el origen de la muerte de las abejas fue el efecto de los pesticidas neonicotinoides y fipronil, que están prohibidos en Europa.

Las abejas son unos de los polinizadores más importantes en la naturaleza, y contribuyen a la reproducción de una gran variedad de plantas.

De hecho, alrededor del 75 % de los cultivos del mundo dependen de la polinización de las abejas, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Por esta razón, que hayan muerto 500 millones en Brasil supone un riesgo para el futuro de de la siembra y cosecha de alimentos en ese país.

“La muerte de todas estas abejas es una señal de que estamos siendo envenenados”, expresó Carlos Alberto Bastos, presidente de la Asociación de Apicultores del Distrito Federal de Brasil.

Entre 2014 y 2017 se notificaron 1.186 casos de muerte por intoxicación con agrotóxicos en Brasil. Imagen: Web.

Peligro de envenenamiento  

El riesgo de muerte es el único criterio para definir la toxicidad de un producto. Para que un producto pueda ser usado en el campo brasileño tiene que contar con la aprobación de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), del Ministerio de Medio Ambiente y del Ministerio de Agricultura.

La Anvisa cambió recientemente los criterios de clasificación de nuevos plaguicidas. Sin embargo, diversas organizaciones han criticado que existe un vacío de información sobre los efectos nocivos de estos productos, por lo que la población está expuesta a riesgos de intoxicación y envenenamiento. .

Un estudio del Instituto Nacional del Cáncer concluyó en 2017 que cada brasileño consume en promedio por año “cinco litros de veneno”.

Entre 2014 y 2017 se notificaron 1.186 casos de muerte por intoxicación con agrotóxicos, según un  informe elaborado por  la geógrafa Larissa Mies Bombardi, de la Universidad de São Paulo.

En los últimos 11 años, más de  26.000 personas han sido ingresadas en hospitales públicos de Brasil al presentar casos de envenenamiento por pesticidas, de las cuales 1400 eran niños de hasta 9 años.

Incluso, en noviembre pasado se registraron en el interior de Paraná más de 50 casos de niños con náuseas, vómitos e irritación de la piel, vinculados con la intoxicación por agrotóxicos.

Los empresarios y el Gobierno ocultan la verdad

Aunque los expertos en salud pública y medio ambiente advierten sobre las consecuencias del uso intensivo de pesticidas, el Ministerio de Agricultura y las empresas que los fabrican e importan han tratado por todos los medios de imponer la matriz de que si se aumenta el número de plaguicidas en el mercado se “reducirá su costo” y que estos  productos no tienen ningún impacto en la salud o el medioambiente.

The New York Times reportó que los grandes sindicatos de agricultores de soja, algodón y pesticidas crearon un sitio web llamado Agrosaber, cuyo lema es: “La mayor plaga es la desinformación”.

Según este portal, el uso de plaguicidas es 100 % seguro y “no hay evidencia científica que vincule los casos de cáncer con el uso de pesticidas”.

A través del Internet, Agrosaber trata de descalificar de “desinformación” a todas las denuncias sobre las  consecuencias de los agrotóxicos.

El Gobierno tampoco se queda atrás y la ministra de Agricultura de Brasil, Tereza Cristina, expresó que los reportes sobre la contaminación por pesticidas son “noticias falsas” y convocó a los empresarios de agronegocios a “una fuerte reacción del sector contra las fake news”.

En la misma línea que Bolsonaro, la ministra ha acusado a quienes publican esas informaciones de ser “enemigos” de la agricultura brasileña.

Es inaceptable que la agroindustria brasileña haya sido bombardeada por los medios de comunicación nacionales, queriendo dar información errónea a los brasileños, hablando de alimentos inseguros, lo que no es cierto”,dijo recientemente.

¿Qué tragedia relacionada con el uso de pesticidas tiene que suceder en Brasil, y más allá de sus fronteras, para que el gobierno de Bolsonaro, aplique un verdadero control de los agrotóxicos?.

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