El gobierno de Kast reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental y firmó términos para un TLC, quebrando décadas de neutralidad chilena, desconociendo las normas internacionales y los crímenes de lesa humanidad que se han cometido en el territorio saharahui. Tras el anuncio, colectividades políticas de oposición y organizaciones de trabajadores, condenaron el giro, exigieron explicaciones al canciller y advirtieron sobre la complicidad con la ocupación.