Si bien no falta quien piensa que el PCCh dejó de ser comunista prácticamente desde el abandono del maoísmo, la realidad es más compleja y quizá esta sea una conclusión precipitada. No es un partido revolucionario, es un partido de gobierno, pero el marxismo y su reafirmación constituyen aún una seña de identidad a la que nunca renunció y hoy, su revitalización, es un trazo singular del xiísmo.