El neoliberalismo manipula el concepto de inseguridad con todos sus dispositivos ideológicos que convierten un problema social complejo en una herramienta funcional para, incluso, atacar opositores y la consabida conservación del orden capitalista. Tal manipulación no es fortuita porque es parte sustancial de la maquinaria hegemónica que garantiza la reproducción de las relaciones de poder.