Sé que esta reflexión será probablemente impopular para muchas personas que ven en cada barco un gesto de solidaridad heroica. Sin embargo, hay algo que no puedo dejar de reconocer: el compromiso, la valentía y la disposición de quienes participan en las flotillas hacia Gaza son profundamente admirables. El cuestionamiento no está en las personas, sino en la estrategia en la que ese compromiso se está depositando.