Durante la investidura de Donald Trump como 47° Presidente de Estados Unidos, Elon Musk agradeció a los votantes por haberle otorgado una segunda victoria al empresario republicano. Tras esto, se golpeó el pecho con la mano derecha y luego la extendió agresivamente en dirección al público, un gesto que muchos identificaron como un saludo nazi. En tanto, los simpatizantes de Musk aseguran que el magnate estaba siendo "irónico" y que se trataría de un rasgo propio de su síndrome de Asperger.