"El perdurable motor ideológico, político y económico del capitalismo racial ha transformado la economía israelí de desplazamiento-reemplazo de la ocupación en una economía de genocidio. Se trata de una «empresa criminal conjunta», en la que los actos de uno contribuyen en última instancia a toda una economía que impulsa, suministra y permite este genocidio", denunció la relatora especial de la ONU Francesca Albanese.