La ciudad costera ha estado luchando contra las sequías durante casi tres años, los que han sido el peor periodo de su historia ambiental. Ahora, la ciudad está llegando a un punto crítico. Las autoridades han ordenado a sus 3,7 millones de residentes reducir drásticamente el consumo de agua. Si no cumplen con estas restricciones, todos sus grifos podrían cerrarse en abril.