¿No convendría más que nuestras autoridades visitaran y alentaran acuerdos con los países que hemos sido arrasados por el ultracapitalismo, el neoliberalismo y neocolonialismo? ¿En vez de asistir a esos invariables besamanos a los mandamases y monarcas del Viejo Mundo?
Recordemos que existen bases militares estadounidense en 136 países del mundo y en una treintena de esos países cuentan con Centros de Investigación Biológica y ello en el marco de la negativa de Washington de firmar un Convenio Internacional que prohíba el uso de esas armas.
La última encuesta del Banco Europeo de Inversiones entrevistó a 13.500 personas de 13 países latinoamericanos. Los resultados arrojaron una preocupación generalizada sobre el cambio climático y niveles de negacionismo climático que no superan el 5%.
Esta previsión responde a una mejora más fuerte de lo previsto en algunos grandes países como Brasil o México, cuyas actividades se han visto impulsadas por el sector agrícola o en los servicios
La memoria político-militar aprendida mal que bien e inserta siquiera en gruesas líneas en la cultura popular de las masas trabajadoras de estos continentes, les avisa de algún modo que el enemigo histórico inconciliable era el colonialismo y es el imperialismo.
“Esto es grave, porque significa que estamos utilizando recursos y una biocapacidad del futuro, es decir, de las nuevas generaciones, para los niveles de consumo actuales”, advirtió Estefanía González, directora de campañas en Chile de Greenpeace
La monarquía británica es un ejemplo particular de una institución feudal arcaica que se ha convertido en capitalista con el propósito de representar y realzar la idea de imperio.
El Comando Sur, cuya misión real es defender los intereses del gran capital norteamericano, está compuesto de 1.200 efectivos en representación de las distintas Fuerzas Armadas de USA. Su función es realizar planificación de contingencia, operaciones militares y cooperación en seguridad en América Central, el Caribe y América del Sur.