Según el relato de la víctima llegaron dos funcionarios de Gendarmería de Chile, uno de ellos identificado como Gendarme Moya, a su celda, y procedieron a golpearlo en la cabeza recriminándolo por la pelea en la que había estado envuelto el día anterior. No conforme con eso lo llevaron al tercer módulo y lo encerraron con quienes había tenido el conflicto, abandonando el lugar y dejándolo desamparado frente a la "venganza" del resto de involucrados.