En agosto China fue un punto central de atención mundial. La devaluación del renmimbi y las sacudidas de su inflado mercado bursátil tuvieron una repercusión global, especialmente en las economías emergentes, entre ellos en países como Chile que tienen a la potencia asiática como su mayor contraparte comercial. Las repercusiones se sintieron muy fuertes en los mercados de materias primas, cambiarios y bursátiles.