Notablemente, se ha pasado por alto en la conmemoración del medio siglo de la desgraciada destrucción de nuestra democracia que, no sólo se instauró una dictadura terrorista de 17 años, sino que también su diseño a largo plazo ha tenido pleno éxito hasta el día de hoy.
Desde 1990 las Fuerzas Armadas y Carabineros disfrutaron de autonomía operativa (garantizada por su Ley Orgánica Constitucional, pero que estaba en contradicción con la propia Constitución) y de impunidad por sus nuevas violaciones de derechos humanos.
La reivindicación de Pinochet por la Concertación fue aún mayor en el ámbito económico. Es decir, en la aceptación que hicieron sus gobiernos de las estructuras económicas y sociales heredadas de la dictadura que respondían a un neoliberalismo extremo y a los intereses de los grandes grupos económicos nacionales y transnacionales.
De curiosidad insaciable, un comunicador por excelencia, un maestro, era tan evidente el placer (casi contagioso) que sentías al compartir tu oficio, con fineza y generosidad.
En el futuro previsible, cualquiera sea el desenlace de este “proceso constituyente”, el modelo económico-social neoliberal impuesto por la dictadura seguirá vigente.
Son múltiples las causas de la derrota del APRUEBO. No obstante, pareciera válido aventurar una explicación de la paradoja descrita: la naturalización del “mal menor” o de “la medida de lo posible”.
"La única conclusión coherente que puede sacarse es que acá se rechazó el comportamiento de un gobierno indolente y que se aleja radicalmente de las expectativas que se expresaron con el levantamiento popular de 2019."
Pareciera que hoy nos encontramos ante una ventana de posibilidad inédita para construir en el presente una alternativa política que no retroceda ante las contradicciones y las dificultades, y que siga profundizando desde abajo la potencia revolucionaria de la huelga general feminista, la revuelta popular y el proceso constituyente.
No se trata tanto, entonces, para este antipinochetismo libertario, de la nueva constitución, sino de dejar en el olvido la vieja, la forzada, la golpista. Aprobar para mandar al olvido a Pin8.