La causa AMIA fue obstaculizada por Washington y Tel Aviv desde el día posterior al atentado contra la mutual judía, imponiendo la culpabilidad del gobierno iraní, sin haber podido presentar ninguna prueba hasta este momento. Incluso ahora los mensajes desde Israel están marcando claramente que se mantenga esta misma línea, lo que lleva a un camino sin salida, a favor de los intereses estratégicos de ambos países.